Caí al saltar la barda, el aroma de mi dulce y tierna Penélope impregnaba cada rincón del aire, la caída fue fuerte, Sieto dolor en mis piernas, mi pecho retumbaba una y otra ves, no era dolor, era el amor y devoción que sentía al ver la imagen de mi amada Penélope.
Me arrastre con enjundia, 6 meses habían pasado desde la ultima ves que pise este lugar, liberarme de esos gruesos barrotes fue complejo pero heme aquí.
A lo lejos una arboleda en la vieja pared de piedra llamo mi atención, -era el destino acaso que me había plantado esas escaleras de vida hacia la habitación de mi único amor?-no lo cuestiono y comienzo a trepar.
Paso a paso escalo las gruesas ramas rodeadas de flores carmesí que asimilaban los labios de mi Penélope, la luna cubriendo el cielo me recordaban la suave y deliciosa piel de la única mujer para mi, todo el aire alrededor me recordaban a su aliento, las estrellas eran la sonrisa tan perfecta y hermosa que rodeaban sus bellas mejillas.
Llego hasta la ventana, una sombra familiar me llena el corazón de lujuria y de pasión, trepo el ultimo escalón de rama y justo ahí, noto con horror una sombra juntándose con la de mi amada,por mis mejillas corren ríos de tristeza, en mi pecho siento una daga enorme clavarse directo en mi corazón.
-Ella me ha olvidado- me desplomo hacia atrás con la mente en blanco,aturdido,enojado,triste.Las ramas me golpean y las veo caer junto conmigo como en un pozo sin fondo de desgracia y de penumbra, todo es obscuro, mi llama de pasión se apaga poco a poco, adiós mi dulce, dulce Penélope, yo nunca te olvidare.
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